
Noticias de petróleo, gas y energía del 27 de abril de 2026: crisis en el Golfo Pérsico, aumento de precios del petróleo y gas, impacto en el TEP y el mercado energético global
El complejo energético global (TEP) ha entrado en una fase de creciente incertidumbre. La situación en el Golfo Pérsico, donde persisten las interrupciones en la navegación a través del estratégico estrecho de Ormuz, vuelve a estar en el centro de atención, provocando un aumento brusco de las primas de seguro y de los precios del petróleo y gas. En este contexto, la creciente demanda de electricidad y las interrupciones en el suministro de gas intensifican la competencia por las entregas de GNL, mientras los países se preparan para la escasez de diésel y queroseno de aviación. Los precios mundiales del petróleo se mantienen alrededor de $100 por barril, y las cotizaciones del gas han alcanzado niveles récord a principios de primavera. En estas condiciones, las industrias intensivas en energía están reevaluando sus estrategias, y los inversores están atentos a la liquidez de los almacenes de gas y la logística de los suministros. Al mismo tiempo, la crisis está estimulando un aumento de las inversiones en energías renovables (ER): empresas y gobiernos están intensificando proyectos de energía solar y eólica, así como el desarrollo de redes de almacenamiento de baterías para mejorar la fiabilidad de los sistemas energéticos.
Mercado del petróleo: formación de precios y dinámica de la demanda
Las cotizaciones del petróleo continúan siendo influenciadas por riesgos geopolíticos. El Brent se mantiene alrededor de $100/barril, respaldado por la prima de seguro en medio del agravamiento del conflicto en el Medio Oriente. Al mismo tiempo, los precios spot de la materia prima para entregas a plazo en Europa están aumentando rápidamente, acercándose a $130–150. Los analistas señalan que las reservas mundiales de petróleo siguen siendo altas (alrededor de 7–8 mil millones de barriles fuera de Rusia), pero más de la mitad de ellas están fuera del alcance de los países consumidores. El potencial de un mayor aumento de precios depende del cierre del estrecho de Ormuz y de la reacción de los productores de OPEC+.
- Impulsores: la reducción de los suministros del Golfo Pérsico y la tensión geopolítica están impulsando los precios hacia arriba.
- Demanda: en Asia ya se observa una caída significativa de la demanda: muchas refinerías han reducido el procesamiento, y los aviones y transbordadores han suspendido parte de sus vuelos.
- Pronósticos: Goldman Sachs mantiene su pronóstico promedio para el Brent en 2026 en torno a $80–85, considerando que la situación podría normalizarse en verano; sin embargo, el verdadero aumento de precios en el segmento spot mantiene presión sobre la inflación.
Golfo Pérsico y logística: rutas alternativas
La blockade y el temor a una escalada en torno a Irán siguen amenazando rutas clave de entrega de petróleo y gas. A través de Ormuz transita alrededor del 20–30% del comercio mundial de energía. Actualmente, el tráfico diario de barcos se ha reducido aproximadamente a una cuarta parte de lo normal. Los países están desviando aceleradamente los suministros por rutas alternativas: el petróleo se redirige parcialmente a través de la costa occidental de Arabia Saudita y de los terminales de los EAU, así como por el gasoducto iraquí hacia Turquía. Sin embargo, todo esto se acompaña de un aumento en las tarifas de flete y de los costos de seguro, y las limitaciones logísticas se convierten en una fuente autónoma de ganancias para algunas empresas y en un riesgo para la mayoría.
Mercado del gas y GNL: competencia entre Europa y Asia
El segmento de gas natural y GNL está experimentando una fase aguda de competencia. La reducción de los suministros de GNL desde la región del Golfo tras el cierre de Ormuz ha intensificado la carrera por cargas flexibles. Europa y Asia ahora compiten por cada cargamento de petrolero: los compradores europeos están ansiosos por llenar sus almacenes antes del invierno, mientras que las empresas de gas asiáticas buscan activamente entregas inmediatas en el mercado spot.
- Reservas: la capacidad de los depósitos de gas en la UE a finales de marzo era notablemente inferior al promedio de cinco años, alrededor del 25%, lo que aumenta los riesgos de escasez en invierno.
- Precios: los precios en el hub europeo TTF y el asiático JKM han alcanzado máximos a múltiples niveles de 2022, con casi un incremento del 50–70% en un mes.
- Importaciones: EE. UU. ha incrementado la exportación de GNL a un máximo histórico, pero aún no puede compensar todas las pérdidas. Nuevos volúmenes desde Qatar, Australia y África solo ayudarán parcialmente.
Refinación de petróleo y productos derivados: reducción de capacidades
La refinación de petróleo en Asia ha disminuido drásticamente. Las refinerías en China, Corea del Sur, Japón y Singapur ya han reducido su carga: el volumen total de procesamiento en la región ha caído entre un 10–15% en abril en comparación con febrero. Para varias plantas, se ha cerrado la exportación de combustible de China para mantener el equilibrio interno. Como resultado, la producción de diésel y queroseno de aviación puede reducirse en 1–1,5 millones de barriles diarios, lo que agudiza el problema de la escasez de combustible. En Europa, la situación con los combustibles es más estable gracias a la producción y reservas locales: el gobierno de los Países Bajos ha declarado que, con la movilización total de reservas de gasolina, diésel y queroseno, la UE podría cubrir sus necesidades durante más de seis meses. Sin embargo, los precios de los productos derivados del petróleo ya han alcanzado niveles récord: especialmente altos han sido el flete y la prima del diésel. Para los refinadores, esto significa ingresos adicionales en divisas, pero para las aerolíneas y transportistas, nuevas cargas financieras.
- Importaciones: la UE ha incrementado las compras de petróleo del Mar del Norte y de EE. UU. para compensar la escasez de tipos medianamente sulfurosos.
- Reservas: las refinerías europeas están reduciendo las exportaciones de combustible, enfocándose en el mercado interno; las reservas estratégicas se han transferido parcialmente al consumo de aviación.
- Medidas de apoyo: las aerolíneas y transportistas están implementando cargos por combustible, los gobiernos están preparando subsidios y créditos preferenciales para la modernización de las refinerías.
Carbón y energía eléctrica: prioridad en la fiabilidad
Debido al aumento de los precios del gas y las amenazas al suministro de gas, algunos países se ven obligados a intensificar la generación de carbón para mantener el equilibrio energético. En la Unión Europea y Asia, en varias regiones ya se han anunciado programas de conversión de bloques energéticos a carbón "hasta que termine la crisis". Esto ha elevado temporalmente la demanda y el precio del carbón coquizable y energético: las cotizaciones de las variedades centradas en la energía han aumentado aproximadamente un 15–20% en marzo-abril. Sin embargo, los analistas advierten: la magnitud de este aumento es menor que en 2022, ya que las capacidades de carbón han disminuido y en los contratos asiáticos hay restricciones estrictas. No obstante, la paridad de precios entre gas y carbón ha llevado a parte de los consumidores a optar por combustibles más baratos. Al mismo tiempo, los países con generación nuclear desarrollada (Francia, China) están aumentando su participación, y los propietarios de capacidades de generación de respaldo (centrales eléctricas) obtienen márgenes adicionales por su disposición a conectarse rápidamente.
Energía renovable: aceleración de la transición
La crisis energética ha reforzado los argumentos a favor de la "energía limpia". Según la AIE, en 2025, la instalación global de capacidades solares y eólicas ha crecido a un ritmo récord. China ha instalado más de la mitad de las novedades mundiales: casi 370 GW de capacidad solar y 117 GW de eólica. La Unión Europea ha agregado alrededor de 85 GW de generación verde (principalmente solar), un 10% más que el año anterior. En India y en regiones en desarrollo, el crecimiento es aún más intenso: los países del Medio Oriente y África han duplicado las capacidades añadidas.
- Impulso: el aumento de los precios del petróleo, gas y carbón incrementa la atractividad de las ER para reducir la dependencia de las importaciones. Los hogares están instalando paneles solares, y la industria está invirtiendo en proyectos eólicos.
- Inversiones: las empresas y fondos globales están dirigiendo capital hacia redes de almacenamiento eléctrico y modernización de redes. En EE. UU., un tribunal ha suspendido las regulaciones restrictivas sobre la construcción de nuevos proyectos, lo que debería acelerar el lanzamiento de estaciones eólicas y solares.
- Iniciativas internacionales: a finales de abril se celebra en Colombia la conferencia "Abandonar los combustibles fósiles" - líderes mundiales discuten la aceleración del abandono del petróleo y el gas.
Medidas de apoyo y pronóstico para el mercado
Las respuestas al choque energético también provienen de los estados. En la UE se han anunciado paquetes de ayuda financiera para la población y las empresas: períodos fiscales, créditos preferenciales para eficiencia energética, subsidios para aerolíneas y empresas de transporte. Se están elaborando planes para el uso de reservas estratégicas de combustible y la expansión de la importación de GNL. Al mismo tiempo, las empresas petroleras están reevaluando sus programas de inversión: con los precios actuales, resulta rentable acelerar la extracción, especialmente en regiones con capacidades infrautilizadas (EE. UU., Brasil). Sin embargo, los inversores ahora se enfocan más en la infraestructura y la flexibilidad. Es importante seguir el llenado de los almacenes de gas europeos, la relación del diferencial Brent/WTI, así como el margen de refinación de diésel y queroseno de aviación. A nivel global, la transición del petróleo barato hacia una estabilidad cara está completando la formación de un nuevo paisaje energético, donde el precio de cualquier recurso energético no solo se determina por la demanda, sino también por la capacidad de llevar este recurso al consumidor.
En la víspera del lunes, 27 de abril, el sector energético mundial se encuentra en una situación complicada: el conflicto en el Golfo Pérsico ha llevado a las mayores interrupciones de la historia en el suministro de petróleo y gas, lo que pronto se reflejará en el sector real de la economía y en la inflación. La demanda de carbón y electricidad aumenta a corto plazo, pero la tendencia estratégica es la aceleración de la implementación de fuentes renovables y la diversificación de los suministros. Los inversores y participantes del mercado deben monitorear no solo la dinámica de precios del petróleo y gas, sino también factores logísticos (petroleros, oleoductos), reservas de combustible y disposición de la infraestructura. En las próximas semanas, la situación en el estrecho de Ormuz, los planes de Arabia Saudita para la exportación, el llenado de los almacenes de gas y el costo de los recursos energéticos alternativos serán claves. La capacidad de las empresas para gestionar estos riesgos determinará su éxito en un período de alta volatilidad en los mercados de petróleo y gas.